¿Sabes a dónde acudir en los problemas?
El rey David, durante sus días de pastor, se enfrentó a muchos desafíos
al cuidar las ovejas de su padre, peleó contra osos, leones y salvó a las
ovejas de estos depredadores. Nada de estos eventos le causó temor, ningún
miedo le llegó a su vida, ni aun cuando se enfrentó a aquel hombre gigante
llamado Goliat, el filisteo, antes por el contrario, vemos el valor y el deseo
de enfrentarse con aquel hombre que desafiaba al Dios de los escuadrones
de Israel. Todo era victoria para él.
Pero al momento de acercarse al rey Saúl, las cosas tomaron otro
rumbo; el rey se llenó de celos contra el joven David y pretendió asesinarle,
pues el pueblo lo vitoreaba más que a él. El rey Saúl, entonces comienza la
campaña para destruir a su "rival", al que estaba conquistando el
corazón de Israel.
Esto lleva a David a tener una vida de persecuciones, una etapa
donde lo único que podía hacer, era salvar su vida de la mano fuerte que Saúl
tenía sobre él. Lo llevó a huir y ocultarse en cuevas para que no lo
encontraran, ni le dieran muerte, fue tanta la desesperación que hasta se unió
a sus enemigo pensando que en ese lugar encontraría refugio, se fue a tal
extremo que fingió locura para pasar inadvertido.
Pero todo lo que hizo fue inútil ya que su angustia y
desesperación no desaparecía. Pero fue allí dentro de esa experiencia tan
amarga que compuso muchos salmos y entre ellos hallamos uno que refleja el
verdadero lugar donde hallaría la tranquilidad que su alma necesitaba.
Jehová es mi pastor; nada me faltará.
En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.
Confortará mi alma;
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tú vara y tu cayado me infundirán aliento.
Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;
Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
Y en la casa de Jehová moraré por largos días.
En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.
Confortará mi alma;
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tú vara y tu cayado me infundirán aliento.
Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;
Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
Y en la casa de Jehová moraré por largos días.
Salmo 23

